Una vez un gusanito estaba triste, porque no se sentía bien, creía que estaba muy enfermo porque todo lo dolía y su panza también.
Entonces pensó que seria bueno acostarse en el sol y camino despacito por la rama de un árbol de moras, de esas que dan mucha fruta morada que huele a miel. El gusanito encontró una ramita donde estaba agusto y se quería quedar dormido, pero no podía porque tenia frío, entonces hizo una cobija con su saliva. Tu crees que no se puede hacer una cobija de saliva, pero este gusanito si podía, porque su saliva no era como la de otros bichitos, su saliva se hacia hilitos suavecitos con los que se puede hacer una cobija. No tardo mucho en estar todo tapadito y se quedo bien dormido. Un tiempo después, el gusanito despertó se quiso mover pero la cobijita la tenia pegada al cuerpo, y empujo para romperla, salio y camino por la ramita y ya no le dolía nada, se sentía muy bien, entonces se dio cuenta que ya no era un gusanito, que en su espalda había unas alas muy bonitas, le dio mucho gusto, y pensó que con razón le había dolido la panza, ¡tenia una mariposa adentro!
